Un día en la vida

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Agosto 21, 2004

El día de la carrera. Si les hubiera dicho que hoy me tocaba correr en Perú, me hubieran considerado excntrico. Afortunadamente, la caprichosa toponimia del bellísimo estado de Nueva York salió al rescate, pues cerca de Plattsburgh está Perú, NY.

Exactamente 294 participantes nos reunimos a competir, unos corriendo y otros caminando, en una carrera a beneficio de familias con jóvenes afectados por enfermedades graves como cáncer.

La carrera es ya una tradición que comenzó con la lucha por salvar la vida de Jon Evans, un jovencito de 14 años enfermo de cáncer. Su familia organizó las primeras carreras para recabar fondos con los cuales sufragar los enormes gastos generados por la enfermedad de Jon. Desafortunadamente, Jon no sobrevivió al cáncer y falleció a los 14 años. Sin embargo, su familia continuó la tradición en memoria de Jon y ahora los fondos se destinan a ayudar a las familias de las localidades aledañas con jóvenes afectados por enfermedades graves. En la foto aparecen los padres de Jon.

La línea de salida estaba nutrida.

El día terminó viendo el ocaso desde el aeropuerto. El clima enfrió considerablemente.

Justo cuando estábamos en el aeropuerto llegaron algunos paracaidistas, parece que nos pusimos de acuerdo.


Agosto 23, 2004

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Este día de reposo, la familia Tefft y la familia Evans pensaron que sería bonito invitarnos a visitar el parque Point au Roche, a orillas del lago Champlain.

Este es un popular sitio para velear, pescar o sólo pasear.

El Hermano Evans fu nuestro guía.

Las azules aguas del lago Champlain y la verde vegetación que hay en la orilla proporcionan paz espiritual y son una delicia a los ojos.

Tanto los patos,

como los humanos, gozan de las templadas aguas del lago Champlain.

Guille y Salvador Jr. (este último con su suter más elegante), posan a la orilla del lago.

El Hermano Tefft, la Hermana Evans, Guille (la Hermana Gutiérrez), la Hermana Tefft y Chavito platican en el muelle mientras otros trabajan retirando su lancha del lago.

Una de las flores que se ven en la orilla del lago en esta poca del año (verano-otoño).

Un rincón Zen a la orilla del lago.

Esta es otra vista de la orilla, el pasto largo que por aquí crece sostiene pequeños crustáceos.

La fina arena del lago Champlain dibuja formas caprichosas.

El lago Champlain ofrece belleza hasta donde se alcanza a ver. La otra orilla es Vermont, con sus Green Mountains es un estado muy hermoso.

Nuevamente, miembros de nuestra partida se preparan para despedirse.

Nos sentimos muy agradecidos con los Evans y los Tefft, su hospitalidad neoyorkina nos hace sentir muy bien. Los queremos mucho. Quisiramos que estuvieran con nosotros todos nuestros amigos y familiares.

 


Agosto 29, 2004

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La gente que me conoce sabe que este día es especial para mí porque es mi cumpleaños. ¿Que cuántos años cumplí? Baste decir que se necesitan 6 dígitos para escribirla en el sistema binario. ¡Si a mi pastel le hubieran puesto una velita por cada año hubieran tenido que llamar a los bomberos!

Ese día llovió y hubo una tormenta con relámpagos que hicieron que la corriente elctrica se interrumpiera por varias horas en nuestro departamento. Salimos en la lluvia rumbo a Perú, a casa de los Evans, adonde fuimos invitados. Dado que queríamos agradecer la hospitalidad de la familia Evans, llevamos la comida y terminamos de prepararla en su casa, ya que en nuestro departamento sólo se puede cocinar con energía elctrica (yo sigo soñando a veces con fogones y comales de barro).

El pastel estuvo delicioso, Guille se encontró un libro con excelentes recetas relacionadas con el chocolate. El pastel que hicimos debía haber llevado castañas, pero por aquí no son muy comunes, así que sustituímos con una pasta dulce de almendra. La costra y el betún salieron de película, disfrutamos cada caloría. Nos sobró bastante betún, pero se lo echamos todo de cualquier manera.

Los Evans me regalaron un mosaico de fotografías tomadas en nuestra caminata por Point au Roche. La familia  me regaló un par de zapatos para correr, que ya me hacían mucha falta. Sin embargo, más falta me hicieron mis parientes y amigos. Hubiera querido tener a mi mamá por acá y a mi hermana y su esposo, a Gil, Paty y Eyal, a Tere, Oli, y la familia de mi esposa.


Septiembre 12, 2004

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Esta vez estuvimos en Valcour, un bello lugar frente a la isla de Valcour , en una reunión organizada por el sindicato de profesionistas de la Universidad en la que trabajo. El propósito de la reunión fue conocer a otros maestros y a sus familias. Me recordó a las reuniones que teníamos en CIMAT, en donde había comida, rifas, etc. 

Cuando llegamos al centro de conferencias, inmediatamente nos llamó la atención la hermosa vista que se tiene desde acá. Salvador Jr. y su madre posan frente al lago Champlain. Están contentos, aunque todavía no sabían que iban a pasar un rato muy agradable.

Lonnie Fairchild, una de mis colegas, es la persona que estaba encargada del comit de búsqueda que seleccionó mi solicitud de trabajo. Es una persona que siempre tiene en cuenta los sentimientos de todos los demás y que todo el tiempo está ayudando a alguien. Nativa de la gran ciudad de Nueva York, se ha adaptado perfectamente a la vida en Plattsburgh y ya tiene muchos años viviendo aquí. Lonnie se aseguró de que llevara a mi familia y en cuanto vio a Salvador Jr. y a Guille inmediatamente se acercó a ellos para conocerlos y ver cómo se sentían. Aquí aparece platicando con Guille y Salvador Jr., aunque Guille no salió en esta foto.

Guille y Chavo disfrutaron mucho de la reunión, pues aunque la comida no fu nada especial, la atmósfera era muy agradable. Conocimos maestros de otros departamentos, gente que conoce Mxico y que viaja regularmente para allá en proyectos de servicio. El grado de confianza que se sentimos con los demás es muy difícil de describir con palabras. La gente aquí es muy abierta, de fácil sonrisa y pronto entra en confianza. Aquí no se siente esa reserva, esa "toma de distancias" que se siente en otros lados. En general, casi siempre nos sentimos aceptados y bienvenidos. Nos dieron toda clase de consejos acerca de las mejores maneras de visitar Montreal, qu esperar en el cruce de la frontera, etc. Me llamó la atención la convivencia tan natural y deshinibida entre profesores de distintos departamentos, provenientes de diferentes culturas, países, razas, etc. Esto es muy de Nueva York y es difícil verlo en otros lados. Al fondo se ven los botes en la marina, en la cual puedo atracar mi bote, kayak o canoa (cuando lo compre), por sólo $100.00 al año (una verdadera ganga, y todo por ser maestro de PSU).

El atardecer fu realmente maravilloso, pues a pesar de que se esperaba una tormenta, el sol brilló por mucho tiempo. En ocasiones, al ocultarse tras una nube ya entrada la tarde, esta parte de la orilla captó mi atención.



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