Este fin de semana (23 de Octubre de 2004) el destino nos llevó de una venta de garage en Peru, NY al centro de la Cordillera de los Adirondacks, nombre que según mi colega Evelyne Tropper significa "comedores de corteza", ya que el pueblo iroqués (nativo del Estado de NY), llamaban de esa manera a quienes se quedaban en dicho lugar a pasar el invierno, cuando literalmente no habría nada que comer más que corteza de árbol. En el camino descubrimos que el otoño en las montañas ya había mostrado su gloria hacía algunas dos semanas y por ahora la mayoría de los árboles ya han perdido sus hojas, ni modo. Sin embargo, en el camino todavía se veían colores de otoño.
Pusimos rumbo a Lake Placid, lugar que está a una hora de Plattsburgh por una carretera que tiene muchos rincones interesantes, como éste, en el cual nos detuvimos a almorzar.
Llegamos a Whiteface Mountain, lugar muy activo en invierno y sede de los juegos olímpicos en más de una ocasión.
En menos de lo que canta un gallo tartamudo llegamos a Lake Placid, lugar que nos hizo pensar que ha servido de modelo para otros sitios como Park City, UT, pues Lake Placid ha sido sede de los juegos olímpicos en dos ocasiones, es un lugar famoso por su atmósfera relajada y sus festivales de cine y de música, teatro, etc. La diferencia es que aquí se siente uno libre y agusto. El millonario se codea con la gente de clase media y no se ponen caras duras a nadie. Hay un hermoso lago y restoranes alrededor. Muchísimos hoteles y albergues de todo tipo y presupuesto. Cada lago tiene su muy especial atmósfera, o espíritu. Este tiene agua muy azul, como la del lago Champlain, pero es mucho más pequeño.
Guillermina atraviesa una calle del centro de Lake Placid, muy interesada en lo que venden en tantísimas tiendas.
Dejamos Lake Placid y fuimos más adelante a Saranac Lake (la ciudad), en donde está el lago Oseetah, el cual es muy pequeño, sin embargo tiene aguas azul turquesa y una atmósfera cálida.
Más adelante, en un circuito que nos llevaría de regreso a la ciudad de Saranac Lake nos encontramos con uno de los lagos con ese nombre, el "Lower Saranac Lake", de aguas apacibles que reflejan el paisaje como un espejo. Sus colores no son muy azules, pero tiene un espíritu muy sereno.
Unas cuantas millas más y nos encontramos con otro laguito, cuyo nombre desconozco, en donde Guillermina quiso bajarse a contemplar el panorama.
Poco después, está el lago Claro (Clear Lake), el cual hace honor a su nombre.
El camino de regreso nos ofreció otras vistas otoñales. Nuestro Honda se ve bonito en algún lugar de Saranac Lake City.
Nótense las lunas de Octubre, sobre todo en la vista de un laguito apacible, cuyo nombre desconocemos, cuyas aguas son como espejo.
Dado que estamos hablando de lagos, no puedo dejar de incluir estas dos imágenes de mi lago favorito, el lago Champlain:
Noten qué bien se ve Guillermina junto al gran Lago Champlain, de atmósfera amistosa y espíritu generoso.